¿A qué suena Pereira?

Pereira no solo suena a pasillo, bambuco o vals. Las calles de la capital risaraldense han sido conquistadas por el rock, la fusión, el tango… y por las tonalidades melancólicas, pero románticas, del despecho y la música popular. 

A principios de 1905, Pereira logra posicionarse como una de las ciudades de mayor crecimiento, gracias al auge cafetero y a una industria en continuo ascenso, lo que hizo de esta no solo un lugar de refugio, sino también un lugar  de paso y  oportunidades.  Así mismo, su identidad fue construida de manera multicultural, desde sus tradiciones hasta en la composición de sus ritmos musicales.

Para el psicólogo y magíster en Estudios Culturales,  Pedro Pablo Montoya, se le hace difícil definirla en un sonido único. “Pereira me suena a pluralidad. Me suena como a muchos tipos de música, muchos géneros. Me imagino al despecho, vallenato, pero también me suena a rock… a todo.” Ahora, la industria cultural se ha encargado de hacer del despecho, algo cotidiano y perteneciente a la construcción de la identidad pereirana. “Es como si viviéramos entusados, como si todo nos generara tusa. Desilusionada por todo, aburrida por todo.”

Sin embargo, a pesar de ser una mezcla de varios ritmos y sonidos, la misma industria cultural ha dificultado el posicionamiento de la ‘escena rockera’ (a comparación del despecho), en la ciudad. “Hace 17 años o más, conozco de cerca la escena rock, y en algún tiempo participé mucho de ella, más que todo desde del punk. Igual, se hacían festivales en los cuales se integraban los diferentes géneros, y pensaría que hace más o menos 15 años, hubo un tiempo muy interesante que se dejó morir.”

Los géneros como el rock, metal, punk, ska, hip hop, etc., más allá de ser parte de la cultura e identidad local, se han convertido en un negocio e incentivo político. En el 2.012, el gobernador Víctor Manuel Montoya propone la realización del Festival Convivencia Rock, el cual tiene éxito durante cuatro años (precisamente, durante su período de gobierno). A partir del 2.017, la nueva alcaldía y gobernación plantean un nuevo formato de espacio y convivencia ciudadana entorno a estos géneros dada su ‘ausencia’,  presentado como Festival Internacional Eje Rock. 

Agrupaciones como QIMO Band, plantean que a pesar de ser una ciudad identificada con un niche en reggaeton o música popular, Pereira suena a rock, reggae, dance hall y música andina. “Todos crecemos en un ambiente musical, y así de pronto no nos guste, no se puede olvidar que esa es la esencia de esta región, al igual que la música ‘sabrosa’, como el reggaetón, la salsa, el merengue… la rumba. Esta región es caracterizada por eso, sin embargo, hay una onda musical abajo de jóvenes  que están haciendo otras influencias musicales, que están llegando a otros gustos musicales, incluso la misma salsa, la música urbana… y nosotros como músicos  de rock, rock-pop y balada rock, creemos que hay un espacio que está cogiendo fuerza.”, comenta uno de sus integrantes, Fercho.

A pesar de ser un escenario musical con mucho movimiento en la actualidad, es notoria la falta de apoyo para la realización de eventos de alto calibre, sin embargo, pequeños grupos se han encargado de gestionar y movilizar este tipos de espacios con el objetivo de mantener el espíritu vivo de los géneros alternativos y urbanos como lo son El Festival de la Música (evento anual organizado por la Alianza Francesa), Talleres La Cuadra, eventos realizados por autogestión de las  agrupaciones, como el Old Time, entre otros.

Las raíces de la música pereirana se remontan a las danzas y ritos ceremoniales de los indígenas de la región, los caracoles y las gaitas eran instrumentos tan típicos y esenciales, que marcaban su identidad.  En la conquista, los esclavos utilizaban el tambor para así recordar sus épocas de libertad, la música europea del siglo XVI hizo su contribución al desarrollo musical de la región, al aportar instrumentos como la guitarra, la cítara, entre otros, que al combinarse con las raíces indígenas y las costumbres africanas dieron fruto al folclor regional.

Para otros jóvenes, la llamada Capital del Eje no solo suena a rock, también suena a una fusión entre ritmos tropicales y caribeños. Para Daniel López, periodista en formación y bajista de la agrupación Péndulo, hay referentes locales importantes en la ciudad que de alguna u otra manera, logran representar y definir a qué suena Pereira. “Para mí cómo suena Pereira, y si me dijeras quién lo puede demostrar mejor, te diría que Los Trejos Brothers. Saben cómo hacer su música, tienen muy claro lo que están haciendo.” Así mismo, el género Urbano también tiene una huella importante en la región, en medio de la fusión entre rock y rap, así como lo es Péndulo, nuevo proyecto musical que busca crear identidad en la nueva generación musical pereirana.

“Pereira es cultura, Pereira es todo”, argumenta Pedro Arango, coleccionista pereirano que ha dedicado casi toda su vida no solo a la música, sino a la fotografía y los libros. Y sí, Pereira está llena de sonidos, de colores, de sabores, de rostros diferentes que la hacen diversa y culta. Pereira suena a tango, bolero, pasillo, bambuco, milonga, pero también suena a  despecho, rock, punk, metal, y reggaeton, pero lo más importante: Pereira suena sabor, identidad, tradición y fusión.

La ciudad está abierta para recibir cualquier género, se adapta fácilmente a bandas, duetos y tríos, todos son bien recibidos. El país ve a Pereira como una ciudad de solo despecho y música popular, y tal vez es porque así es. Al ser una ciudad intermedia, muchas personas sólo la visitaban por unos días, algunos iniciaban amoríos que tenían como final corazones rotos, muchos de estos sucesos inspiraron desde canciones románticas hasta canciones de despecho y de dolor.

“Pereira me suena a todo tipo de música, es polifacética en cuestión de música, aquí escuchamos tango, bolero, baladas de los años 60’s, bambucos, rock… todo tipo de música”, comenta Dolly Arango, una de las dueñas del Tranvía, salón familiar (antigua taberna) histórica de la ciudad.  Aunque es una ciudad diversa y pluricultural, posee en su historia musical a uno de los compositores más reconocidos de bambuco, como lo es Luis Carlos González, además de ser el pionero en bautizar a la metrópolis como “querendona, trasnochadora y morena.” Su poesía hacía alusión a lo platónico, lo bello y armónico, dejando como legado el romanticismo en cada uno de los pereiranos.

La música representa en cada una de las sociedades, un pilar esencial en el desarrollo de cualquier individuo. Es una de las expresiones más increíbles del ser humano, pues logra transmitir sensaciones que emocionan al corazón, así como la vibración de las cuerdas de una guitarra, el tierno y liviano golpe de un baterista a uno de sus platillos o la conversión de poesía a diferentes ritmos por parte de un compositor. Para los pereiranos que hicieron parte de la revolución musical, estas vibraciones y emociones las causan lugares como El Rincón Clásico de Pereira, fundado en 1.954 con el objetivo de ser una fuente de ingresos para su fundador, lo que con el paso de los años lo ha llevado a convertirse en uno de los sitios más  icónicos de la ciudad.

Su dueño y administrador, es don Olmedo Ospina Aguirre,  un coleccionista que compila aproximadamente 7.500 discos de géneros como el tango, bambuco, pasillo… o como él mismo lo dice:  tiene de todo, a excepción del famoso género: el despecho. Gran parte de su público le pide especialmente tango, teniendo como principal referente a Carlos Gardel. Don Olmedo siente y escucha a Pereira, “como una de las ciudades en las que a mí me gustaría estar siempre, porque es más bien tranquila, no hay mucho alboroto ni nada.” 

Otro de los lugares emblemáticos de la ciudad es La Milonguita, un espacio abierto especialmente para los amantes y fanáticos del tango, cuyo género ha aportado un poco en la construcción musical en la capital risaraldense. Para Felipe Moncada, administrador de La Milonguita, actualmente, Pereira es más música popular, reggaeton y vallenato, lo que ha causado que géneros como el bambuco (o el tango) suenen cada día un poco menos.

Pereira no solo se hace sentir en los bares, tabernas o lugares distinguidos. Sus calles también conservan diferentes ritmos y sonidos que hablan por sí solos mientras se es recorrido, sin necesidad de preguntar, la ciudad todo lo expresa. Ramiro López es un músico callejero que interpreta tropical, parrandera, popular, ranchera… de todo. Para don Ramiro, Pereira suena a tropical, sin embargo, su principal referente musical es “el que era el dueño de la casa del Concejo, el que grabó La Ruana, el compositor de ‘esa música’ (haciendo referencia a Luis Carlos González).” 

Por otro lado, están aquellos que consideran ‘mundana’ la música popular o de despecho, como lo es el caso de Luis Alberto Osorio, artista callejero por más de 20 años en Pereira, principalmente, bailarín de salsa. “A mí me fascina mucho la salsa, la salsa le gusta mucho a la gente. A mí más que todo no me atrae la música del trago, nada de esa clase de música de Luis Alberto Posada, ni de Darío Gómez… Nada de esa música me interesa. Eso antes perturba el alma, el espíritu. Para mi concepto, no es música para escuchar, yo más que todo sigo los pasos buscando al señor todos los días.”

O como Gladys Aldana Astrada, asistente de la casa de los Krishna, “Pereira me suena folclor, porque hay mucho evento, hay mucha gente que le gusta eso, hacen muchas cosas como por ejemplo en las Fiestas de la Cosecha, que son las fiestas cafeteras, pero también impone mucho, mucho la música popular”, sin embargo, aclara que no está muy de acuerdo con aquellos géneros y su mayor preferencia es la música de relajación, la música clásica.

Pereira no solo suena a pasillo, bambuco o vals. Las calles de la capital risaraldense han sido conquistadas por el rock, la fusión, el tango, el romance, el despecho y música popular.  Pereira suena a diversidad cultural, emprendimiento, poesía, cultura, gente y juventud. Su historia y evolución, es la causante que dicha ciudad sienta las vibraciones del tiple en el bambuco, el redoble en el cajón peruano, la voz melancólica (pero romántica) del tango, el vaivén de las maracas en la composición de algún recóndito bolero, la fusión de ritmos caribeños y andinos con el slap del bajo característico del rock y el funk. Y en su defecto o bendición, que sienta desde su alma lo que estar decepcionado del amor, la vida o la política, a través de la música popular.

Pereira suena a melancolía, romance, evolución, revolución y despecho.



Mariana Cruz Luna y Juliana Alejandra Riaño Correa.

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